La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano”

San Agustín

En la actualidad existen muchos elementos que obstaculizan a la comunicación: la infoxicación (exceso de información), la carencia de escucha, la pérdida de capacidad de análisis, la monotonía del lenguaje, pero sobre todo un sentimiento humano que es la soberbia.

La soberbia es un sentimiento de valoración de uno mismo por encima de los demás, es un sentimiento de superioridad que lleva a presumir de las cualidades o de las ideas propias y menospreciar las ajenas, basándose en la satisfacción de la propia vanidad, del yo o ego.

Como lo he señalado en otros artículos, la comunicación estratégica política tiene por objetivo generar consenso, es decir, ocasionar un acuerdo entre quienes gobiernan y la ciudadanía, y así legitimar las acciones de gobierno.

La percepción que se tiene de los políticos es la de individuos que viven en un mundo diferente al de la ciudadanía, alejados y en burbujas rodeados de personas y situaciones que únicamente fomentan el ego. Y esto queda claro cuando analizamos los estudios de opinión vemos que el promedio de aprobación de los presidentes municipales es de 32.4% y de gobernadores 34.6%, y donde los senadores, partidos políticos y diputados tienen una confianza baja con una calificación de 5.5., 5.4 y 5.3 respectivamente.

Hoy la banalización del quehacer político ha llevado a los políticos a sólo refugiarse en números de popularidad y de acciones que sólo alimentan el ego. La nula escucha y el menospreciar las ideas ajenas han generado una gran barrera de comunicación entre políticos, medios de comunicación y ciudadanía, ya que al no estar dispuestos a la retroalimentación cierras todos aquellos canales que te permitirán escuchar, lograr cercanía, identidad, confianza, aceptación y legitimidad.

La falta de humildad y el exceso de soberbia ha conllevado a una clase política señaladora de culpas y sin visión de autocritica, cometiendo errores tan garrafales como la campaña de échale la culpa al PRI, la narrativa de que los conservadores son culpables de todo, que el crimen se va a acabar por obra de magia, a convocar ruedas de prensa con ciudadanos a los cuales se les da un trato diferente, a declaraciones como las de yo quiero visitantes ricos en mi ciudad, frases como la de ya me canse de un ex fiscal general o ustedes no aplauden de un ex presidente de México a miembros de la prensa al terminar una rueda de prensa y un cumulo de acciones que lo único que generan es “popularidad” en el ego y rechazo social en la realidad.

La solución a esto es la existencia de políticos humanos que comprendan la existencia de errores, que tengan capacidad de escuchar y aceptar que de las diferencias nace la semejanza, y por ende el consenso; entender que son individuos electos para representar una comunidad, que no pueden aislarse, tomando una postura de superioridad y una visión de todólogos, siendo llevados al rechazo y a la falta de identidad con la ciudadanía. Además de generar equipos profesionales y no de aplaudidores.

Publicado por benjamín_ramirez

Comunicador por formación, consultor en comunicación estratégica, máster en comunicación y marketing político por el CESCOMPOL, asesor en imagen política por el Colegio de Imagen Pública de Víctor Gordoa, relacionista público por el Centro Unesco y varias instituciones más. Miembro de la Red Jóvenes Políticos de las Américas de la FundaciónCD. Analista en Radio Formula Bajío y articulista en varios medios digitales.

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