“Tu verdad aumentará en la medida que sepas escuchar la verdad de los otros”.- Martin Luther King

Durante los años de experiencia que tengo en el campo de la comunicación, siempre el primer punto que se busca con un cliente es lo que quiere o tiene que decir o transmitir, siempre la prioridad es el mensaje que enviaremos y toda la estrategia que se desarrolla para mandar dicho mensaje.

Ante cualquier acción o situación que sucede en el mundo y en tu entorno, lo primero que se busca es lo que se DICE de dicha situación, nunca se busca escuchar todo el ambiente que se generó de la circunstancia; siempre lo más importante es lo que se tiene que decir y nunca lo que se tiene que escuchar.

En la actualidad no podemos hacer las siguientes preguntas por qué muchas marcas no logran fidelizar con los clientes, por qué muchos periódicos o medios han dejado de tener lectores (tanto en lo tradicional como en lo digital), por qué muchas empresas no consiguen clientes, por qué muchos políticos no hacen empatía con sus electores y así muchas más…

El principal problema que tenemos hoy para comunicar es la falta o la nula capacidad de escuchar al elector, al ciudadano, al cliente, al comprador, al empleado, a tu esposx, a tus hijos, a tus amigxs, a tu vecino, a tu pareja, a tus padres… a nadie.

Por ello la siguiente recomendación: aplicar la escucha activa para lograr mejorar y hacer eficaz tu (político, persona, empresa, marca) comunicación.

La escucha activa es una técnica desarrollada por el psicólogo estadounidense Carl Rogers y de inicio fue utilizada en la enfermería, psicoterapia y en la resolución de conflictos. La escucha activa es escuchar con conciencia plena, no es oír a la otra persona, sino a estar totalmente concentrados en el mensaje que el otro individuo intenta comunicar.

Escucha activa: es escuchar y entender la comunicación desde el punto de vista del que habla.

La técnica de la escucha activa se basa en la aceptación y la empatía, útil no solo para promover la capacidad de expresar correcta y efectivamente nuestras emociones o argumentos, sino también para saber escuchar y percibir la razones y sentimientos de los demás, estableciendo ese contacto auténtico que puede convertirse en una base para relaciones enriquecedoras y efectivas.

Los beneficios de la escucha activa son: genera confianza, fortalece la motivación, fomenta la participación, evita tensiones y malos entendidos, ayuda a negociar en situaciones de conflicto y a solucionar crisis, fortalece el respeto y nos ayuda a obtener información clave.

Si hoy los políticos, las empresas, las marcas, los productos, las figuras públicas desean tener una comunicación eficaz y real con sus públicos, deben escuchar y demostrar que lo han realizado con acciones dadas en las conversaciones y generando reconocimiento al público.

Concluyo que es fundamental ESCUCHAR, lo que permitirá fortalecer nuestra comunicación, permitiendo establecer conversaciones para lograr interés, empatía y cercanía con quienes escuchan nuestro mensaje y así lograr nuestros objetivos.

Publicado por benjamín_ramirez

Comunicador por formación, consultor en comunicación estratégica, máster en comunicación y marketing político por el CESCOMPOL, asesor en imagen política por el Colegio de Imagen Pública de Víctor Gordoa, relacionista público por el Centro Unesco y varias instituciones más. Miembro de la Red Jóvenes Políticos de las Américas de la FundaciónCD. Analista en Radio Formula Bajío y articulista en varios medios digitales.

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